Ante un Estado amenazante, enarbolar la bandera de la identidad, responsabilidad y libertad

Por Gonzalo Santillán.

Hoy, el autor del artículo reflexiona sobre lo escrito por Sarah Skwire en el sexto capítulo del libro, cuya temática es clave para avanzar en el concepto de libertad: Primera persona del singular, literatura y resistencia individual.

Identidad, libertad y responsabilidad. Son estas tres simples palabras las que se convierten en las ideas centrales sobre las cuales gira este maravilloso capítulo escrito por Sarah Skwire publicado en el libro “Auto control o control del Estado? Vos decidís”, editado por Tom Palmer

En primera instancia tenemos la identidad, que implica reconocerse a uno mismo como lo que es o piensa que es, el usar el nombre propio, la primera persona del singular (“yo”), y reclamarlo como un derecho con la responsabilidad que ello conlleva.

Tras adquirir esta propia identidad se reconocerá como un individuo, distinto a cualquier otro, único, con su propio pensamiento e ideas. Todo esto se torna evidente en la novela “Anthem” (“Himno”) de Ayn Rand, en la cual el Estado les arrebató a los individuos su identidad y, por lo tanto, las personas perdieron su individualidad.

En segunda instancia tenemos a la libertad, que implica realizar las acciones que uno desee siempre y cuando no interfieran/atenten contra un tercero.

Existen distintas formas de libertad. Una de ellas, la libertad de culto. En “Antígona”, de Sófocles, la heroína se opone expresamente a las leyes del estado que prohíben el rito del entierro religioso de su amado hermano.

En la actualidad contamos con un claro ejemplo del avasallamiento a la libertad de culto. En la República Popular de China se fomenta la exclusión, marginación e incluso el encarcelamiento de uigures, sólo por la religión que profesan.

Resulta increíble observar que los acontecimientos relatados en la obra de Sófocles, de más de 2000 años de antigüedad, encuentren paralelismos en la actualidad.

Y, por último, pero no menos importante, tenemos la responsabilidad que tenemos como individuos de la sociedad a la que pertenecemos de marcar los límites necesarios frente a un Estado que a cada paso que da va asfixiando, entrometiéndose cada vez más en la vida de los individuos.

En la novela “We” (“Nosotros”), el autor ruso Zamyatin retrata una sociedad en la cual sus individuos son constantemente perseguidos para eliminar su individualidad, pero éstos no lo permiten y conforman un movimiento de resistencia en contra de este Estado Único.

Yendo a la vida real podemos encontrar dicha responsabilidad en los orígenes de la revolución americana: un estado británico que atosigaba a las colonias con la suba de los impuestos, hasta que esos individuos decidieron poner un alto y rebelarse.

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Al terminar de leer este capítulo me quedé pensando cómo cometemos los mismos errores una y otra vez. Incluso con los avances tecnológicos, jurídicos y médicos, entre otros, seguimos teniendo el grave problema de un estado que nos amenaza y entorpece nuestras vidas. En cierta forma es decepcionante, pero a la vez agradable el observar cómo siempre hay ciertos individuos y sectores que buscan poner un freno, ya sean los estudiantes de Hong Kong o las mujeres de Afganistán, que comprenden su propia identidad y lo que buscan: un futuro mejor en donde cada uno pueda desarrollar sus aptitudes a pleno.

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